Profesionales del sector cuestionan el proyecto nacional que impulsa la desregulación y la venta online de medicamentos. Advierten que la iniciativa podría debilitar el rol de las farmacias, favorecer la automedicación y comprometer la seguridad en el acceso a los tratamientos.

El proyecto nacional de desregulación y venta online de medicamentos continúa generando preocupación entre farmacéuticos y referentes de la salud comunitaria. En diálogo con el Observatorio de Pacientes, la protesorera del Colegio de Farmacéuticos de Santa Fe (2da Circunscripción), Marianela Ruani, advirtió que “la venta digital sin control profesional incrementa la automedicación, facilita el acceso a productos provenientes de canales no habilitados, debilita la trazabilidad y dificulta garantizar condiciones adecuadas de conservación y transporte”, al tiempo que remarcó la importancia de preservar el rol sanitario de las farmacias y del profesional farmacéutico como parte del sistema de salud.

En ese sentido Ruani explicó que “Santa Fe cuenta con un modelo sanitario sólido, donde la dispensación de medicamentos es un acto profesional regulado y debe realizarse exclusivamente en farmacias habilitadas, bajo la responsabilidad de un farmacéutico. Y agregó: “La legislación provincial reconoce al medicamento como un bien social y no como una mercancía; su dispensación debe realizarse por un profesional farmacéutico, en un establecimiento habilitado y controlado por la autoridad sanitaria”.

Según difundió la prensa, el gobierno nacional a través del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado que encabeza Federico Sturzenegger, impulsa una reforma estructural que busca modificar la Ley 17.565 permitiendo entre otras cosas, la compra de medicamentos por fuera de las farmacias. Lo cual encendió las alarmas de instituciones, referentes y profesionales de la salud.

Al respecto, la Directora del Observatorio de Pacientes y Representante de la Comunidad en el Hospital de Niños Zona Norte, Mónica Lenoci indicó: “Hablar de medicamentos no es hablar solamente de precios o de mercados. Es hablar de personas. De hombres y mujeres que todos los días necesitan un tratamiento para controlar una enfermedad, aliviar un dolor o, simplemente, seguir viviendo con dignidad”.

Asimismo, Lenoci advirtió que “las personas mayores, quienes viven con enfermedades crónicas y las familias con menores ingresos son las primeras en sentir el impacto cuando los medicamentos dejan de ser accesibles”. “Muchas veces deben elegir entre cubrir un tratamiento o cubrir otras necesidades esenciales; esa elección nunca debería formar parte de la vida cotidiana de una comunidad que reconoce la salud como un derecho”, reflexionó.

Cabe señalar que en materia sanitaria, la potestad legislativa es provincial y, como consecuencia, cualquier modificación debe respetar el marco legal vigente en Santa Fe.

De acuerdo con lo que señaló la integrante del Colegio de Farmacéuticos de Rosario, Marianela Ruani, “el proyecto nacional propone un esquema de desregulación comercial, equiparando la compra de un medicamento con la adquisición de cualquier producto, esto, contradice la normativa provincial, que reconoce a la farmacia como establecimiento sanitario y protege la intervención profesional como garantía de seguridad para la población”.

En palabras de la Directora del Observatorio de Pacientes, Mónica Lenoci: “desde la perspectiva de la salud comunitaria, ninguna decisión sobre medicamentos afecta únicamente a quien compra una caja en una farmacia. Sus efectos alcanzan a las familias, a los cuidadores, a los equipos de salud y a toda la sociedad; la salud no puede pensarse de manera individual: es una construcción colectiva”.

Y argumentó: “resulta indispensable promover políticas públicas que garanticen un acceso equitativo, seguro y sostenible a los medicamentos; no se trata de desconocer la importancia del desarrollo del sector farmacéutico, se trata de recordar que detrás de cada decisión existen personas cuya calidad de vida depende de poder continuar un tratamiento; una sociedad se fortalece cuando protege a quienes más lo necesitan porque cuando una persona pierde acceso a su tratamiento, no pierde solo ella perdemos todos como comunidad”.

Otro factor relevante es el impacto sobre el uso responsable de los medicamentos y las complicaciones con la automedicación. Un problema de salud pública que se hizo eco en campañas de prevención y concientización y que en este preproyecto parece no estar considerándose de manera prudente.

Frente a este escenario, según explicó Ruani, integrante del Colegio de Farmacéuticos de Rosario, “la iniciativa podría generar un aumento de la automedicación, incluso con medicamentos de venta libre”. Y agregó: “Sin la orientación del farmacéutico, se incrementa el riesgo de uso inadecuado, duplicación de principios activos, interacciones, intoxicaciones y retraso en diagnósticos. La venta online sin control profesional favorece la percepción errónea de que los medicamentos de venta libre son inocuos, cuando en realidad pueden producir efectos adversos y requieren asesoramiento para su uso seguro”.

En tanto a cómo podrían afectar las reformas a las farmacias, Ruani remarcó que “la desregulación debilitaría el rol sanitario de la farmacia comunitaria, reduciendo su función como primer nivel de atención; la farmacia dejaría de ser un espacio de orientación, prevención y seguimiento terapéutico para convertirse en un punto comercial más, afectando la sostenibilidad del modelo y la capacidad de brindar servicios esenciales a la comunidad. Además, mencionó que “la competencia desleal con plataformas digitales sin controles sanitarios podría comprometer la continuidad de establecimientos que hoy garantizan acceso seguro al medicamento en todo el territorio provincial”.

Un aspecto a considerar es si el pre proyecto responde a necesidades sanitarias. Desde esa perspectiva Ruani indicó que “el Colegio considera que la propuesta no responde a una necesidad sanitaria, sino a una lógica de desregulación comercial. Y que “Los países con sistemas sanitarios robustos avanzan hacia mayores controles en la venta digital de medicamentos, no hacia su liberalización. Innovar no es desregular: innovar es incorporar tecnología sin eliminar controles sanitarios ni sustituir la intervención profesional”.

El farmacéutico y su vínculo con el paciente son en gran medida el primer punto de contacto de la población con el sistema sanitario. En ese sentido, Ruani fundamentó que “su intervención (por la de los farmacéuticos) resulta fundamental para garantizar el uso seguro, efectivo y racional de los medicamentos, contribuyendo a la prevención de enfermedades, al seguimiento farmacoterapéutico y a la detección precoz de problemas relacionados con la medicación”.

Y que “la pérdida de ese vínculo directo entre el farmacéutico y el paciente tendría consecuencias relevantes tanto para la salud individual como para el sistema sanitario, entre ellas se encuentran una menor adherencia a los tratamientos, un aumento de la automedicación y del uso inadecuado de medicamentos, una mayor frecuencia de complicaciones prevenibles y un incremento del gasto sanitario” lo cual se traduciría “en un mayor número de consultas médicas, internaciones evitables y utilización de tratamientos de mayor complejidad y costo”.

Finalmente como mensaje a la población Ruani enfatizó en voz del Colegio de Farmacéuticos de Santa Fe (2da Circunscripción) que, “la desregulación no amplía derechos: expone a la población a riesgos evitables y debilita el sistema de salud. Los medicamentos no son mercancías de góndola; son bienes esenciales para la vida y requieren acompañamiento profesional”.