Enseñar también es acompañar: el valor de la educación hospitalaria

Enseñar en un hospital tiene un significado particular. Allí donde los tratamientos, los estudios y los tiempos de atención médica forman parte de la vida cotidiana, los maestros y maestras hospitalarios cumplen una tarea que va mucho más allá de transmitir conocimientos: acompañan, escuchan y ayudan a que niños, niñas y adolescentes puedan sostener su vínculo con la escuela y con su vida cotidiana aun durante una internación.

En el Hospital de Niños Zona Norte de Rosario funciona la Escuela Hospitalaria N.º 1321, una institución que acompaña a estudiantes durante sus procesos de atención y hospitalización y que tiene una extensa trayectoria en la defensa y garantía del derecho a la educación.

La institución comenzó a funcionar en 1972 y, durante 2026, cumplió 54 años garantizando el derecho a la educación de niños, niñas y adolescentes en situación de enfermedad.

En relación con la conmemoración del Día del Maestro, las docentes de la institución Analía del Sol y Claudia Oviedo destacaron el valor particular que tiene su tarea cotidiana dentro del ámbito hospitalario.

“Dar clases a pie de cama implica mirar a cada alumno, de manera particular, respondiendo a las necesidades e intereses educativos, adaptando las prácticas pedagógicas a la situación que esté atravesando en ese momento cada estudiante”, expresaron.

La educación hospitalaria requiere, de esta manera, una mirada individual y flexible. Cada estudiante atraviesa una situación diferente y la propuesta pedagógica debe poder adaptarse a sus tiempos, necesidades y posibilidades, sin perder de vista que continúa siendo un sujeto de derecho.

“En el marco del Derecho a la educación del niño en situación de enfermedad, la presencia de la institución educativa en un hospital garantiza, sostiene y acompaña las trayectorias escolares”, señalaron las docentes.

Desde el Observatorio de Pacientes también destacaron la importancia de esta tarea. La directora del ODP y Representante de la Comunidad en el Hospital de Niños Zona Norte sostuvo que “en un hospital, enseñar adquiere un significado diferente”.

Los maestros y maestras hospitalarios, explicó, “no solo llevan conocimientos, libros y aprendizajes. Llevan presencia, escucha, empatía y humanidad”. Cada encuentro con un niño, una niña o un adolescente hospitalizado implica comprender que detrás de un diagnóstico hay una persona, con emociones, sueños, preguntas y deseos de seguir siendo parte de su mundo.

En ese sentido, los propios docentes describen la dimensión humana que atraviesa su práctica: “La práctica pedagógica en el ámbito hospitalario habilita a un sinnúmero de emociones que te invitan a reflexionar y repensar la vida cotidiana. A su vez, las emociones siempre son desde la amorosidad, empatía, solidaridad”.

Una clase, entonces, puede convertirse en mucho más que una instancia de aprendizaje. Puede ser un momento de alegría, una pausa frente a la enfermedad, una oportunidad para recuperar una rutina y mantener el vínculo con aquello que forma parte de la vida cotidiana de cada estudiante.

“El maestro hospitalario sabe que, a veces, una clase puede ser mucho más que una clase: puede ser un momento de alegría, una pausa frente a la enfermedad, una manera de recuperar la rutina y, sobre todo, una forma de decir ‘seguís siendo vos, y acá estamos para acompañarte’”, expresó la directora del Observatorio de Pacientes.

La educación hospitalaria permite sostener un derecho fundamental, pero también contribuye a preservar los vínculos, la autonomía y la identidad de niños, niñas y adolescentes durante una etapa en la que su vida cotidiana puede quedar atravesada por la enfermedad y la hospitalización.

Por eso, en este día, desde el Observatorio de Pacientes queremos reconocer especialmente a quienes desarrollan su tarea en las escuelas hospitalarias y, en particular, a las maestras y maestros de la Escuela Hospitalaria N.º 1321 del Hospital de Niños Zona Norte.

Su trabajo requiere conocimientos, compromiso y capacidad de adaptación, pero también sensibilidad para acompañar cada historia y respetar los tiempos de cada estudiante.

Porque enseñar en un hospital es educar, pero también es acompañar, sostener trayectorias, garantizar derechos y construir un espacio de encuentro en circunstancias muchas veces difíciles.

A todas las maestras y maestros hospitalarios, gracias por estar, acompañar y sostener.