La ELA es una enfermedad neuromuscular progresiva y degenerativa que afecta a la parte motora del cuerpo humano.

La misma daña a las motoneuronas, las vías de conexión entre el cerebro y la médula espinal y así genera la pérdida progresiva de la fuerza muscular.

El diagnóstico es fundamentalmente clínico y se da generalmente en la quinta década de vida de los pacientes afectados.

Si bien no existe un tratamiento específico, sino que depende del grado de avance de la enfermedad en cada individuo, se recomienda que el mismo sea realizado por un equipo interdisciplinario de rehabilitación que abarque fisioterapia, atención respiratoria, nutricional, terapia del habla y actividades de socialización, entre otros aspectos.