En el Mes de las Infancias, el Observatorio de Pacientes pone el foco en las desigualdades que atraviesan a niñas, niños y adolescentes y que condicionan su derecho a la salud.
“Hablar de infancia es hablar de derechos. Y entre ellos, el acceso a una atención sanitaria adecuada, oportuna y de calidad ocupa un lugar central”, explicó la Director de Observatorio de Pacientes, Monica Lenoci al tiempo que remarcó que “desde el ODP consideramos necesario poner la mirada sobre una realidad que continúa generando preocupación: las condiciones sociales y económicas determinan fuertemente, las posibilidades que tienen niñas, niños y adolescentes de acceder al sistema de salud”.
En ese sentido, un relevamiento reciente del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina mostró que el 19,8% de los niños y adolescentes no asistió al médico o al odontólogo durante 2025 por razones económicas. El dato representa casi a uno de cada cinco chicos y constituye una señal de alerta sobre las barreras que persisten para acceder a controles y atención sanitaria.
“La problemática no puede analizarse de manera aislada. La situación económica de las familias, las dificultades para acceder a servicios, la alimentación, la educación, las condiciones habitacionales y las posibilidades de cuidado forman parte de un mismo entramado que impacta directamente sobre el desarrollo infantil” explicó Lenoci.
Al respecto, UNICEF advierte que la primera infancia es una etapa fundamental para el desarrollo físico, cognitivo, emocional y social. En Argentina viven alrededor de 5,2 millones de niñas y niños de 0 a 6 años, y persisten importantes desigualdades territoriales y socioeconómicas en el acceso a controles de salud, vacunación, nutrición y otros servicios esenciales.
Frente a este escenario, garantizar el derecho a la salud no significa únicamente atender una enfermedad cuando aparece. También implica asegurar controles periódicos, vacunación, prevención, seguimiento del desarrollo, alimentación adecuada, atención odontológica y detección temprana de dificultades que puedan afectar el bienestar de niñas y niños.
La pobreza genera graves problemas de salud
Las dificultades económicas pueden convertirse en una barrera concreta para acceder a una consulta médica. El dato del 19,8% registrado durante 2025 muestra que, para una parte significativa de las familias, la atención sanitaria puede quedar postergada frente a otras necesidades urgentes.
Esta situación adquiere una dimensión todavía mayor cuando se considera que las desigualdades pueden acumularse a lo largo de la infancia. Una consulta que no se realiza, un control que se posterga o una dificultad que no se detecta a tiempo pueden tener consecuencias sobre la salud y el desarrollo posterior.
Desde UNICEF se plantea la necesidad de políticas integrales de primera infancia que articulen salud, nutrición, educación, cuidado y protección de derechos, con especial atención a quienes viven en condiciones de mayor vulnerabilidad.
Santa Fe, una experiencia para fortalecer
En este escenario, Santa Fe aparece también como un territorio con experiencias y políticas vinculadas a la protección de las infancias que merecen ser observadas y fortalecidas. Recientemente UNICEF ha destacado el trabajo desarrollado en la provincia y los avances alcanzados en distintas áreas vinculadas con la salud y el bienestar infantil a través de la firma de un memorándum de entendimiento.
El desafío, sin embargo, es sostener y profundizar aquellas políticas que permitan que los avances lleguen efectivamente a cada niña y cada niño, independientemente de su lugar de residencia o de la situación económica de su familia.
Desde el Observatorio de Pacientes entendemos que la salud infantil debe ocupar un lugar prioritario en la agenda pública. No alcanza con reconocer el derecho: es necesario generar las condiciones para que pueda ser ejercido de manera efectiva.
En este Mes de las Infancias, la invitación es a mirar más allá de las celebraciones y poner en el centro aquello que verdaderamente importa: que cada niña, niño y adolescente pueda crecer, desarrollarse y vivir con sus derechos garantizados.
Porque cuidar a las infancias también significa garantizarles el derecho a la salud.En el Mes de las Infancias, el Observatorio de Pacientes pone el foco en las desigualdades que atraviesan a niñas, niños y adolescentes y que condicionan su derecho a la salud.
“Hablar de infancia es hablar de derechos. Y entre ellos, el acceso a una atención sanitaria adecuada, oportuna y de calidad ocupa un lugar central”, explicó la Director de Observatorio de Pacientes, Monica Lenoci al tiempo que remarcó que “desde el ODP consideramos necesario poner la mirada sobre una realidad que continúa generando preocupación: las condiciones sociales y económicas determinan fuertemente, las posibilidades que tienen niñas, niños y adolescentes de acceder al sistema de salud”.
En ese sentido, un relevamiento reciente del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina mostró que el 19,8% de los niños y adolescentes no asistió al médico o al odontólogo durante 2025 por razones económicas. El dato representa casi a uno de cada cinco chicos y constituye una señal de alerta sobre las barreras que persisten para acceder a controles y atención sanitaria.
“La problemática no puede analizarse de manera aislada. La situación económica de las familias, las dificultades para acceder a servicios, la alimentación, la educación, las condiciones habitacionales y las posibilidades de cuidado forman parte de un mismo entramado que impacta directamente sobre el desarrollo infantil” explicó Lenoci.
Al respecto, UNICEF advierte que la primera infancia es una etapa fundamental para el desarrollo físico, cognitivo, emocional y social. En Argentina viven alrededor de 5,2 millones de niñas y niños de 0 a 6 años, y persisten importantes desigualdades territoriales y socioeconómicas en el acceso a controles de salud, vacunación, nutrición y otros servicios esenciales.
Frente a este escenario, garantizar el derecho a la salud no significa únicamente atender una enfermedad cuando aparece. También implica asegurar controles periódicos, vacunación, prevención, seguimiento del desarrollo, alimentación adecuada, atención odontológica y detección temprana de dificultades que puedan afectar el bienestar de niñas y niños.
La pobreza genera graves problemas de salud
Las dificultades económicas pueden convertirse en una barrera concreta para acceder a una consulta médica. El dato del 19,8% registrado durante 2025 muestra que, para una parte significativa de las familias, la atención sanitaria puede quedar postergada frente a otras necesidades urgentes.
Esta situación adquiere una dimensión todavía mayor cuando se considera que las desigualdades pueden acumularse a lo largo de la infancia. Una consulta que no se realiza, un control que se posterga o una dificultad que no se detecta a tiempo pueden tener consecuencias sobre la salud y el desarrollo posterior.
Desde UNICEF se plantea la necesidad de políticas integrales de primera infancia que articulen salud, nutrición, educación, cuidado y protección de derechos, con especial atención a quienes viven en condiciones de mayor vulnerabilidad.
Santa Fe, una experiencia para fortalecer
En este escenario, Santa Fe aparece también como un territorio con experiencias y políticas vinculadas a la protección de las infancias que merecen ser observadas y fortalecidas. Recientemente UNICEF ha destacado el trabajo desarrollado en la provincia y los avances alcanzados en distintas áreas vinculadas con la salud y el bienestar infantil a través de la firma de un memorándum de entendimiento.
El desafío, sin embargo, es sostener y profundizar aquellas políticas que permitan que los avances lleguen efectivamente a cada niña y cada niño, independientemente de su lugar de residencia o de la situación económica de su familia.
Desde el Observatorio de Pacientes entendemos que la salud infantil debe ocupar un lugar prioritario en la agenda pública. No alcanza con reconocer el derecho: es necesario generar las condiciones para que pueda ser ejercido de manera efectiva.
En este Mes de las Infancias, la invitación es a mirar más allá de las celebraciones y poner en el centro aquello que verdaderamente importa: que cada niña, niño y adolescente pueda crecer, desarrollarse y vivir con sus derechos garantizados.
Porque cuidar a las infancias también significa garantizarles el derecho a la salud.

